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Educación Básica: lo que tenemos, lo que necesitamos

Caracas, 31 de mayo de 2022.- Culminó el estudio de los Observadores Escolares de @conlaescuela por el cual se obtuvo una fotografía del estatus de 72 planteles de Educación Básica, así como de sus actores escolares, en los primeros cinco meses de este año.

La investigación se desarrolló en plena pandemia de Covid 19, y en el contexto ocasionado sobre esas instituciones escolares, en 6 estados del país. Además, reflejó cómo ocurrió una vuelta a clases, que pasaba de una menguada semipresencialidad, a una asistencia permanente de educandos en las instituciones, decretada por las autoridades.



No todos los estudiantes aprovecharon las modalidades educativas


El denominador común fue la irregularidad del régimen de atención a los estudiantes de Educación Básica que, dependiendo de una institución en particular, podía ser de uno u otro tipo. En ambos casos la cantidad de días efectivos fueron pocos.

Un poco más de seis estudiantes de cada 10, siguió en la modalidad semipresencial durante casi todo el segundo período del año escolar. Con el agravante que la semana de clases, se limitaba en la institución en uno o dos días.

En el caso de más de un tercio de estudiantes, que tenía régimen presencial de actividades escolares, en la práctica la misma se limitaba a 2 o 3 días. En esa modalidad, en ningún caso el horario fue completo, es decir de 5 horas.

La pérdida de días y horas de clase, fue el denominador común durante estos meses. Al no haber una cantidad apropiada de días de clases efectivos, para que se genere instrucción y aprendizajes en el estudiante, la formación esperada es incierta.

Educación Básica y la recuperación

La recuperación de los aprendizajes era imprescindible, luego de un largo período sin actividades en las escuelas (18 meses al menos), y de una muy criticada educación a distancia.

Sin embargo, buena parte de las condiciones que se precisaban para esa recuperación, a saber, presencia de docentes y alumnos, y recursos necesarios para la atención de los estudiantes, tenían el siguiente cuadro:

  • 43% de los planteles les faltaban docentes de educación inicial y primaria.

  • En planteles de secundaria, en nueve asignaturas hay falta de docentes especialistas. En alguna de ellas, la falta existe en el 24% de instituciones.

  • El 28% de los maestros tienen alumnos que faltan a clases, porque no se les ofrece alimentación.

  • La cuarta parte de los docentes tenían alumnos que no asistían, porque ayudaban a sus padres en la búsqueda del sustento familiar.

  • 57% de planteles con pupitres inservibles o sin ellos.

  • Muy cerca a la mitad de los planteles (47%), sin acceso al agua.

¿Y los maestros?

Sin docentes suficientes, con alumnos distraídos en la búsqueda del sustento o sin alimentación, con severas limitaciones en donde sentarse en las clases, y sin agua en la escuela, en plena pandemia, son ejemplos de lo encontrado.

Esos cinco aspectos, nos ilustran unas condiciones bajo las cuales, podía ser muy difícil recuperar aprendizajes en buena parte de las instituciones.

Retos por venir

Después de dos años escolares severamente afectada por la pandemia, y por pésimas condiciones previas, tenemos una escuela básica muy disminuida.

Sectores particulares, en lo institucional o individualmente, hacen esfuerzos valiosos por su rescate. Es importante, pero insuficiente. Compete a toda la Nación.

Es indispensable acciones concretas, urgentes y específicas para evitar: abandono de estudiantes, deserción de profesionales de la docencia, perdida de aprendizajes prioritarios, falta de alimentación escolar, alto deterioro de infraestructura y equipamiento escolar.

Todos ellos son una pequeña parte de lo que hay que hacer. ¿Será posible?

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